Hay que ser infiel, pero nunca desleal.

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Gabriel García Márquez.



viernes, 21 de mayo de 2010

Hoy te fuiste: no hubo nuevo guión.

Pende de un hilo, delicada, sobre nuestras cabezas. Extendemos la mano para hacernos con esa sensación conciliadora, una segunda oportunidad; pero nos movemos con torpeza, nuestras manos se alejan cada vez más de esa pequeña esperanza, cada intento acentúa nuestra condición de avariciosos.

Hemos dejado atrás los buenos momentos, todo lo buenos que pueden resultar los primeros encuentros, con sus primeras caricias, el primer beso y las contínuas sonrisas primerizas. Somos los mismos de antes, aquellos que se acomodaban en el sofá los días de invierno, manta y películas; los mismos que cada beso lo entregaban como si fuera el más valioso de todos.

Pero ya no nos queda nada: el veneno de la rutina aniquila todo aquello. Ya no me miras, y yo tampoco te miro a ti. Estoy hundida y tú no encuentras soga que ofrecerme para asirme de ella y salir del fango: te acabas hundiendo conmigo.

Son días difíciles y cansados, monótonos y, ante todo, cruciales. Deberíamos aceptarlo, renunciar a ello si ya no nos satisface, saber pasar página, hacer borrón y cuenta nueva, buscar otros clavos con los que deshacernos de este... No obstante, siempre ha llegado un nuevo guión:

"Te miro y sonrío ilusionada. Dejo a un lado la tarea de desdibujarte poco a poco en nuestro papel deforme. Mis manos teñidas con los trazos del carboncillo acercan de nuevo tu rostro al mío. Y el crepúsculo rosado, cítrico y azul, con su magnetismo incomprensible, desciende y se oscurece mientras el placer se consume sobre la encimera. Y un sentirse aliviados, y un intento de ser buenas personas, nos hace sentir conformes."
 
Y así seguimos soñando. No es esa historia que contaban los mayores, aquel amago de felicidad que nos trastoca y divierte. Son los sucesos que a éste siguen -la soledad, la ingratitud, el desconsuelo y, finalmente, la incomodidad- lo que acabará por instalarse entre nuestros sexos, acabará arrasando con todos los nuevos guiones venideros.

 Lo triste es que sigo esperándote, fumando.

1 comentario:

  1. Podría decirse que esta es mi nota maldita: la tengo en mi libreta desde hace más de cuatro meses, y no he sido capaz de volver a escribir nada nuevo -al menos medianamente aceptable-.

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Susúrrame tus verdades...