Hay que ser infiel, pero nunca desleal.

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Gabriel García Márquez.



viernes, 22 de febrero de 2013

"Sans toi, les émotions d'aujourd'hui ne seraient que la peau morte des émotions d'autrefois..."



Hoy me he despertado empapada en sudor. No porque tu cuerpo estuviese abrazando y calentando el mío, como tantas otras veces.

Mi cúmulo de inseguridades se desborda sobre las paredes de mi muro autoimpuesto. Me acostumbré a ser alguien a tu lado. Una especie de versión mejorada en aspectos íntimos.

Hace un año que dejé todas mis maletas a medio hacer. Me quedé estática, derrumbándome de nuevo, sintiendo que un final, y nuevo inicio, se acercaban. Me asusté. ¿Cómo iba a ser eso posible? Me negué a aceptarlo. Seguí intentando recuperar cuanto fuimos, cuanto podíamos llegar a ser. Un piso compartido donde pasaríamos las horas ociosas en una misma cama, en un mismo sofá, sobre la encimera de una misma cocina...Donde sólo nos podríamos oler el uno al otro -y, a lo sumo, a Lua cuando viniera a darnos las buenas noches-. Han ido pasando los meses y al final los acontecimientos han acabado por darle la razón a aquel atisbo de fatalidad que tuve el diciembre de dosmilonce. Ya pasando nochevieja juntos, conociendo un poco más de tu família y de ti mismo. Conectando a la perfección... Ahí estaba ese presentimiento.


Y hoy, me jode admitirlo, he perdido el rumbo que tomamos. Ya no te entiendo. Ni me entiendo. Y los besos ajenos aún siguen quemando mis labios con rencor. Volvería a esculpirlos de nuevo si con ello puediera borrar cuanto sucedió. Si con ello puediéramos recuperar aquellas noches a solas en mi habitación de Barcelona, en que las horas transcurrían alrededor de nuestras conversaciones insomnes, me enseñabas juegos estúpidos que me divertían, nos abrazábamos y no nos quemábamos el uno al otro. Si con todo mi empeño fuera suficiente para acercarnos de nuevo, para volver a encajar como lo hacíamos antes de perdernos tomando distintos caminos, si con todo ello bastara para volverte a querer... créeme, me esforzaría más. Por no volver a tener esta sensación de terror al pensar que, quizás, jamás pueda volver a reconocerte. A reconocerme. Reconocernos.

Querernos como éramos no me sirve de nada. Porque ya no somos. Nos hemos desdibujado lentamente con el peso de estos meses, más aún desde que no te tengo a mi lado.

Me sorprendo volviendo a comportarme como una estúpida ante cualquier trampa de la noche, frente a las conversaciones que surgen a lo largo de las veinticuatro.horas.del.día que ya no paso a tu lado, encarando a desconocidos en actitud de abordaje como si quisiera cargármelos a ellos en lugar de encañonar mi sien.

Me siento como una mala persona por sentirme como lo hago, porque los sentimientos que en mí se mueven no me parecen honestos. Me deduzco un cúmulo de mentiras para quedar bien.

Ni siquiera me miro en el espejo por las mañanas.

No tengo valor para contar mis verdades. Porque te harían daño. Nos volveríamos a buscar con malasintenciones que ni siquiera sabríamos de dónde han surgido.

Si todo es tan enfermizo, dime: ¿Por qué seguimos buscándonos? ¿Por qué nos empeñamos en creer que lograremos volver a estar en aquella habitación de Barcelona, aquel local en Tarragona o en tu coche reduciendo los kilómetros hacia el aeropuerto? ¿Por qué ese ahínco en conseguir hacernos daño?

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Susúrrame tus verdades...